El análisis de colesterol, a diferencia de la mayor parte de los análisis de laboratorio, no se usa para diagnosticar o realizar el seguimiento de una enfermedad sino que se utiliza para estimar el riesgo de desarrollar una enfermedad, concretamente la enfermedad cardiaca.

El análisis de colesterol se considera un aspecto habitual de la medicina preventiva, ya que una concentración elevada de colesterol en la sangre se ha asociado con el endurecimiento de las arterias, la enfermedad cardíaca y un elevado riesgo de muerte por infarto de miocardio.

Con frecuencia se incluye en el curso de una revisión médica rutinaria. Habitualmente se solicita en combinación con otros análisis como los de colesterol HDL, colesterol LDL, y triglicéridos, lo que a menudo se denomina perfil lipídico.

La determinación se realiza a partir de una muestra de sangre venosa. Se recomienda que para la realización de este análisis el paciente se presente al laboratorio con un periodo de ayuno de 12-14 horas.