Puede solicitarse el estudio de electrolitos (generalmente sodio, potasio y cloruro) como parte de un chequeo de rutina o como ayuda diagnóstica cuando el paciente presenta síntomas como edema, náuseas, debilidad, confusión o arritmias cardiacas.

Suele solicitarse con cierta frecuencia en pacientes que tienen una enfermedad crónica o aguda y que están tomando medicación que pueda alterar el equilibrio electrolítico. Los electrolitos se usan usualmente para monitorizar el tratamiento de ciertas enfermedades como la hipertensión arterial, la insuficiencia cardiaca y las enfermedades renales y hepáticas.

La determinación se realiza a partir de una muestra de sangre venosa. Se recomienda que para la realización de este análisis el paciente se presente al laboratorio con un periodo de ayuno de 8 horas.