El fibrinógeno se suele solicitar junto a otras pruebas. Es útil para que el médico evalúe la capacidad del organismo para formar y destruir coágulos sanguíneos.

El fibrinógeno puede solicitarse como seguimiento después de haberse detectado un Tiempo de Protrombina (TP) o un Tiempo de Tromboplastina Parcial Activada (TTP) anómalos y/o después de un episodio de sangrado prolongado o inexplicable. 

Ocasionalmente, el fibrinógeno puede ser de ayuda para monitorizar la evolución de una enfermedad progresiva (como una enfermedad hepática) a lo largo del tiempo, o más raramente, para monitorizar el tratamiento de una enfermedad adquirida. 

La determinación se realiza a partir de una muestra de sangre venosa. Se recomienda que para la realización de este análisis el paciente se presente al laboratorio con un periodo de ayuno de 8 horas.