Se suele realizar un urianálisis de rutina al ingresar en un hospital. También puede formar parte de un examen de salud, o de un control de embarazo, o puede realizarse junto con otras pruebas antes de una intervención quirúrgica.

Se le realizará seguramente un urianálisis si usted consulta a su médico por dolor abdominal, dolor de espalda, por micciones (emisiones de orina) dolorosas o frecuentes, o por haber advertido la presencia de sangre en orina, siendo estos últimos signos de infección del tracto urinario.

La muestra de orina para un urianálisis puede recogerse en cualquier momento del día. La mejor muestra es la primera de la mañana porque es la más concentrada y es la que con más probabilidades detectará anomalías. Debido a la posibilidad de contaminar la orina con bacterias y células del tejido cutáneo circundante durante el proceso de recogida de la orina (particularmente en las mujeres), es importante limpiar previamente la zona genital. 

Las mujeres deberían asearse de adelante hacia atrás, abriendo los labios vaginales; los hombres deberían limpiarse la punta del pene. Al empezar a orinar, debe dejarse caer un poco de orina en el sanitario y entonces proceder a recoger la orina en el contenedor, eliminando el resto de la orina directamente al sanitario.